14 febrero 2011

Nacer con un portátil, un iPhone y las redes sociales debajo del brazo


Siempre he dicho que el mundo de la tecnología no vino conmigo en mi nacimiento. Que todo lo que sé o he aprendido ha sido de bien mayor o al menos bien pasada la adolescencia e incluso parte de mi juventud, también es verdad que me gusta empaparme de nuevas miras, pero todo con medida y sin que con ello sea una adición o vicio.

Pretendo aprender lo que me beneficia y me lo tomo más como un hobbie y una manera de estudiar y analizar a la ‘peña’,  que como un hábito vital, me aporta experiencias que antes no tenía, pero como no crecí con ellas, no logran envolverme hasta anular mi vida personal por completo, es más me aburren sobremanera si abuso de ellas, y necesito desconectar para sentirme de nuevo en el mundo.




No vivo colgada de un BB o un iPhone y por lo tanto no me roba mi espacio. Me gustan los móviles porque me permiten comunicarme donde quiera que esté y esa es la función que desempeñan sin más, aunque hay veces que incluso lo dejo fuera de cobertura para respirar aire. Me gusta tener momentos para todo, y sobre todo no vivir por y para ello, bueno realmente nunca vivo por y para nada. Tengo un tiempo que dedico a la red, porque me gusta empaparme de lo que me llama la atención y me gusta aprender y evolucionar en nuevas técnicas, pero cuando apago el PC, el mundo virtual desaparece hasta la próxima conexión.

Pero, me da mucha pena o mucha congoja ver como todos los niños de estas nuevas generaciones, y no tan niños, nacen con una portátil  o una BB debajo del brazo como diría aquel. Dicen que tecnológicamente nacen ‘enseñados’. Si tenemos en cuenta que cuando el bebé está en el vientre de la madre capta todas las sensaciones de ella e incluso escucha, no es que nazcan más listos, nacen en otra onda que los propios padres y entornos le han transmitido.

Si tenemos en cuenta que dependiendo su entorno, así crecen y aprenden. Hoy en día ¿quién no tiene mínimo un PC en su hogar y conexión a Internet? Pero no es esa la cuestión. La cuestión es, las horas que le dedican a estar conectados constantemente en las redes sociales hasta el punto de que algunos no tienen vida fuera de una pantalla virtual y cuentan vida y milagros en red y sobre todo buscan los beneplácitos y parabienes de la peña. ¿Tan faltos de cariño están? ¿Qué no les vale con su mundo fuera de una pantalla?

Estos hábitos están en tela de juicio por los especialistas, yo no los juzgo porque no los comparto y hablo desde mi propia experiencia como madre, internauta y persona observadora, aunque sea en la distancia.

Unos dicen que es fruto de las largas horas que pasan solos ya que los hábitos familiares han cambiado, los niños ya no se crían como antes. Ahora ambos conyugues trabajan y no es como antes que, la madre estaba como dueña y señora de la casa junto con sus hijos sin mucha más perspectiva en el horizonte. No estoy de acuerdo.

Siempre puedo hablar bajo mi experiencia. Mi hija prácticamente ha nacido con un PC debajo del brazo, se ha criado viendo como sus padres y después su madre pasaba largas horas fuera de casa currando y siempre me he encargado de que aprenda otros hobbies tan interesantes fuera de Internet. Leer, salir, jugar, y ampliar su mundo más allá de una habitación con una pantalla y nunca le ha faltado el diálogo.  Sabe tener sus horas de Internet y sus horas para compartir en el mundo ‘real’. No ha tenido nunca que echar mano de la Wikipedia o de una red social para pedir ayuda o reclamar cariño …. Supongo que en mi postura habrá muchas madres y otras que ni tan siquiera sepan lo que hacen sus hijos en la red o cuando ellos están fuera de casa.

Hay que enseñarles desde pequeños que el mundo está más allá de lo que se aprecia a ver con la vista e inculcarle los mismos principios fundamentales que mi caso me dieron mis padres.  'Hay tiempo para todo’ ‘pero no lo habrá si sólo te limitas hacer lo mismo día a día’. No los tendrás si cuentas vida y milagros en la red en vez de compartirlo con tus padres o amigos del entorno. La red es un amplio mundo por explorar, pero es como tu carta de presentación y todo está expuesto, tanto para lo bueno como para lo malo. Y un poco de privacidad, es esencial.

Tú hijo no tiene la culpa de que llegues por la noche cansado y no te apetezca estar con él, es un modo de darle carta abierta hacer lo que le venga en gana y a reclamar nuevas experiencias, después vienen las lamentaciones, tampoco por pasar tantas horas en el colegio es motivo para relegar toda la educación en los profesionales de la enseñanza y culparlos a ellos.

Un hijo siempre será responsabilidad de los padres. Y sobre todo son como una esponja que se empapan de todo lo que ve en su entorno. Evidentemente hay otro extremo, si los padres están todo el día colgados a la red y a las más altas tecnologías, eso es lo que sus hijos harán.

Aprendamos a separar el mundo virtual del personal y fuera de los mundos 2.0. Ampos no son compatibles y puede haber un choque de trenes en la persona y más cuando son tan jóvenes.


2 comentarios:

Avallon dijo...

Si es que eres.... JEJEJEJE

Rosma dijo...

Ya sabes como soy .... acaso crees que voy a cambiar?...