Te echo de menos



Cuando se trata de relatar un pasaje o vivencia de mi entorno, últimamente no es que se me dé muy bien, al menos, tengo que dejar pasar un tiempo, de ahí el abandono de este mi rincón.  Pero, siendo una enamorada de la tecla o como en tiempos pasados (qué lejano queda) a golpe de cuaderno y bolígrafo Bic, como en todo lo que me rodea, tiene que llegar el momento.

Te echo de menos


No han sido buenos meses los que he vivido, si tentemos en cuenta que al final, todo terminó sin apenas poder hacer nada. Desde que todo sucedió hasta que le dí el último adiós, parece que ha pasado una eternidad pero no es así.

Apenas fue ayer, cuando hacíamos planes de ir a Donosti o a Francia en cuanto cambiara de coche, o semanas antes, planeábamos las cenas de Navidad y había un brillo de luz en tu mirada hasta que todo cambió como si estuviéramos viviendo al borde de un precipicio en apenas mes y medio.

Te echo de menos, hace apenas mes y medio que te fuiste, y ahora es cuando noto tu ausencia. Supongo que siempre estarás ahí de algún modo, es como si tu presencia me siguiera guiando con tu sabiduría. Éramos tan parecidos que sobraban las palabras para saber lo que queríamos decir.

Me cuesta adaptarme, ir y ver que no estás, tener un pequeño triunfo y no poderlo compartir, salir de viaje y no poderte detallar cada rincón, compartir mis vivencias laborales, mis logros como superviviente de esta sociedad y mis buenas y malas decisiones.

Aun así, sigo pensando que no te has ido. Es demasiado pronto como para olvidar. Me niego a relegarte de mi vida.

Se te apagó la luz muy pronto, y don Cáncer te ganó la partida, pero me quedo con todos los años que vivimos juntos y que estuviste a mi lado en los malos y buenos momentos. Eras el único que nunca me cuestionó, nunca me juzgó y siempre teníamos un diálogo y llegábamos a un acuerdo, aunque mamá sintiera celos de nuestra complicidad.

¿Qué será de ella?


Te echo de menos papa. Sé que todo pasará y la vida sigue y no soy dada a estancarme ni llorar por las esquinas. Pero hoy más que ayer, noto tu falta y sé que dónde quiera que estés, me seguirás guiando con tus consejos.

Yo seguiré contándote mis vivencias porque sé que allá donde estés, me escucharas.




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2 Comentarios

g.zubeldia ha dicho que…
El tiempo te ayudará a sobrellevar el dolor y a sobrevivir con su ausencia, pero jamás, jamás te sobrepondrás a su pérdida. Es increible darse cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y de lo mucho que le añoras, como si se hubiera ido ayer, como si fueras a su casa y estuviera allí, esperándote y compartiendo largas charlas sobre cualquier tema.
Sólo puede consolarte algo el saber que está ahí aunque ya no lo veas, cuidándote, cuidándoos a todos. Y el saber que algún día... algún dia volvereis a estar juntos.
Muxus.
Clara.
Rosma ha dicho que…
Muchas gracias querida, qué alegria que hayas entrado en este mi rincón. Realmente tenías razón, a medida que pasan los días es cuando te das cuenta de que ya no está. Reconozco que se me hace dificil, pero es lo que hay.

Muchos besos corazón.