No estás rota: solo estás cansada (y eso también se cura)



Hay días en los que te sientes rota. Como si algo en ti se hubiera apagado, como si no pudieras más. Pero no estás rota. Estás cansada. Y el cansancio emocional no se cura con frases motivadoras ni con vídeos de TikTok. Se cura con tiempo, con descanso, con respeto hacia ti misma.

1. El agotamiento no es debilidad: es señal de que has dado demasiado

Estás cansada porque has sostenido cosas que no se ven. Porque has cuidado, has trabajado, has aguantado, has callado, has resuelto. Y eso pesa. No eres débil. Eres humana.

Y necesitas parar antes de que el cuerpo te obligue.


2. No confundas estar cansada con estar rota

Estar rota suena a que no hay solución. Estar cansada significa que necesitas recargar. No eres un proyecto fallido. No eres una decepción. Eres una mujer que ha hecho lo que ha podido con lo que tenía.

Y eso merece respeto, no reproches.


3. Cosas pequeñas que ayudan (aunque no lo parezca)

No necesitas cambiar tu vida entera.

A veces basta con:

* Dormir sin culpa.

* Comer algo caliente.

* Salir a caminar sin destino.

* Llorar sin explicaciones.

* Decir “hoy no puedo” sin justificarte.

No son soluciones mágicas. Pero son gestos que te devuelven a ti.


4. La autoestima no se construye en días buenos: se prueba en los malos

Cuando estás bien, es fácil quererte. Pero cuando estás mal, cuando no puedes con nada, cuando te sientes invisible… ahí es donde la autoestima se pone a prueba.

¿Puedes tratarte con cariño incluso cuando no rindes?

¿Puedes darte permiso para no estar bien?

Eso es autoestima real. Y se cultiva en los días torcidos.


Conclusión

No estás rota. Estás cansada. Y eso también se cura.

Con descanso. Con respeto. Con tiempo. Con menos exigencia y más ternura.

Si este artículo te ha resonado, puedes leer también: 

👉 [“Cuando la vida te pide calma… pero tú solo quieres gritar un rato”] 

👉 [“Cómo dejar de exigirte tanto: pequeñas cosas que alivian el estrés del día a día”]