Hay una soledad que duele más que estar sola de verdad. Es la soledad que se siente cuando estás en pareja. No aparece de golpe ni con grandes dramas. Llega despacio. Un día te das cuenta de que hablas menos de lo que sientes. Otro día notas que te guardas cosas para no discutir. Y casi sin darte cuenta, empiezas a sentirte sola estando acompañado.
Y lo más difícil no es sentirlo. Lo más difícil es reconocerlo.
La soledad emocional no siempre se nota
Cuando hablamos de soledad solo imaginamos a alguien sin pareja, sin compañía. Pero la soledad emocional es otra cosa.
Es sentir que:
*No puedes expresarte del todo
*Lo que sientes no tiene mucho espacio
*Te escuchan, pero no te entienden
*Estás, pero no te sientes realmente acompañada
Por fuera todo parece normal. Por dentro, algo falta.
Y como no es una soledad evidente, muchas mujeres la minimizan. Se dicen que no es para tanto, que otros están peor, que no deberían quejarse.
Pero el cuerpo y el corazón no entienden de comparaciones.
¿Por qué cuesta tanto admitirlo?
Reconocer que te sientes sola en tu relación de pareja no es fácil. A veces duele más que el propio sentimiento.
Duele porque:
*Te preguntas si el problema eres tú
*Te sientes culpable por no estar satisfecho
*Piensas que quizás estés exagerando
*Tienes miedo de lo que esa verdad pueda implicar
Aceptar que algo no va bien emocionalmente no significa que no haya amor. Significa que hay una necesidad que no está siendo cubierta.
Y eso merece atención.
Relaciones largas y silencios emocionales
Con el tiempo, muchas relaciones se vuelven prácticas. Funcionales. Organizadas.
Se habla de lo necesario:
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Trabajo
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Rutinas
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Tareas
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Compromisos
Pero se deja de hablar de lo importante:
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Cómo te sientes
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Qué te duele
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Qué necesitas
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Qué te pasa por dentro
No porque no importa, sino porque parece más complicado. Y así, poco a poco, la distancia emocional se instala sin hacer ruido.
Cuando eres tú la que siempre intenta acercarse
En muchas parejas, suele ser la mujer quien intenta mantener viva la conexión emocional. La que pregunta, la que propone hablar, la que nota que algo ha cambiado.
Al principio se hace con paciencia. Luego con esfuerzo. Hasta que un día cansa. Y ese cansancio no siempre se expresa con enfado. A veces se expresa con silencio, con distancia, con menos ganas de compartir.
No porque ya no importa la relación, sino porque duele intentar y no sentirse correspondida.
La soledad también afecta al deseo
Esto casi no se dice, pero pasa mucho.
Cuando una mujer se siente sola emocionalmente, el deseo suele resentirse. No por falta de amor, sino por falta de conexión.
Es difícil desear cuando:
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Te sientes poco vista
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Te sientes más responsable que compañera.
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Te sientes emocionalmente desconectada
El deseo no se fuerza. Nace de sentirse cerca, cuidada, elegida.
No siempre es falta de amor
Sentirse sola en pareja no significa automáticamente que la relación esté rota. Pero sí es una señal de que algo necesita atención.
A veces no falta amor. Falta:
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Presencia
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Escucha
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Interés real
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Espacio emocional compartido
Y eso no se arregla ignorándolo.
¿Qué hacer cuando te reconoces en esto?
No hay respuestas rápidas, pero sí pequeñas verdades que ayudan:
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No minimices lo que sientes. Si duele, importa.
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Ponle palabras, aunque cueste. Nombrarlo ya es un paso.
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Observa cómo te sientes después de hablar. Acompañada o más sola aún.
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Recuerda que pedir conexión no es pedir demasiado. Es pedir algo básico.
Y, sobre todo, no te juzgues. Muchas mujeres pasan por esto, aunque no siempre lo digan.
Amar no debería sentirse como estar sola
El amor no es perfecto, pero tampoco debería doler en silencio.
Una relación sana no es la que no tiene problemas, sino la que permite hablar de ellos sin miedo. La que acompaña, no la que deja a una sola con lo que siente.
Y si últimamente te sientes sola estando en pareja, no te preguntes primero qué estás haciendo mal.
Pregúntate qué estás necesitando.
A veces, escucharte es el primer acto de amor que te debes.

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