13 octubre 2007

Una gran pérdida, la de mi gato

gato
¿Qué son 17 años de convivencia con un ser que siempre te demostró comprenderte y escucharte aún sabiendo que lo único que podía hacer era mostraste su cariño ...... A golpe de ronroneo y miau. Son muchos años, pero a la vez, no es nada comparado con el vacío que puede llegar a dejar un ser así.

¿De quien estoy hablando? De la pérdida de mi gato. Mi gato compartió media vida conmigo y ha estado en los buenos y malos momentos, impasible y mirándome siempre con esos ojos negros que parecía hablaban por sí solos.

 No tengo palabras para poder trasmitir el vacío que me ha dejado. La tristeza y la melancolía que es el saber que nunca más volveré a verlo ni volverá a compartir conmigo todos aquellos ratos que unas veces me hacían cabrearme, por ser un ser muy testarudo, pero a la vez me hacía sentir acompañada cuándo el silencio de la casa parecía sepulcral.




Mi gato llegó a mí cuándo apenas tenía unos meses.  Pequeñito, peludo, negro como el tizón y lleno de vida. Hacía con sus diabluras que todo el que estuviera pendiente y le prestara atención sin poder evitar la tentación de acariciarlo aun corriendo el riesgo que corrían porque con sus diminutas uñas salían marcados.

 Años y años compartiendo toda una vida con mi gato. Varios hechos significativos y varios cambios que él admitió como un miembro más de la casa. Siempre estando donde yo estaba y llevándomelo dónde yo iba con las distintas mudanzas y lo que conlleva cambios así.

 En los últimos años compartimos muchos secretos, muchos momentos que yo cuándo lo miraba o estaba acurrucado cerca de mí y nos dábamos mimos mutuamente era como si el universo se parara. Era de esos momentos en los cuales pensaba ........ "No hay un ser como este". Era consciente que no iba a estar junto a mí toda mi vida. Hubiera sido un hecho histórico e incomparable. Aunque sus 17 años de vida ya eran demasiados para ser quien era. Si soy egoísta puedo llegar a pensar que ha roto el pacto y me ha dejado aquí sumida en una enorme tristeza.

Puede parecer de locos el pensar que un ser humano pueda sentir tanto cariño hacia un animal. Pero es que mi gato era "especial" llegó a mí sin esperarlo y lo hice miembro de mi vida por tanto era un ser más de la familia. Hace una semana que se fue al igual que llegó. Entrando en mi vida a tropel y dejándome sumida en la tristeza. Con diplomacia y sin hacer ruido. Siempre cauto y celoso de su entorno. Y guardián de los suyos.

Lo recuerdo como si estuviera dormido, solo que aquella mañana no llegó a despertarse no se oía sus quejas pidiendo la comida. Hace una semana que cuándo llego a casa se nota ese vacío nada más entran y ver que no está en la puerta esperando para darme la bienvenida y hacerme su gesto típico de  chulería como si me quisiera decir ...... "Ya es hora... Llevo todo el día solo", era parta de su esencia típica gatuna.

Hace una semana que no tengo que levantarlo de mi cama para poder entrar en ella porque le gustaba invadir mi espacio. La casa está vacía sin él. No se oyen sus pisadas o sus juegos cuando estaba en su caja de cartón porque era un gato que jugaba con cualquier tontería que se encontraba por la casa.

Sé que parece una locura pero vivió como un ser más con todos sus privilegios adquiridos como un miembro más ganándose mi cariño desde el primer instante que nuestras miradas se cruzaron hace ya 17 años. No sé si volveré a tener un gato igual,  por tanto,  tardaré mucho tiempo en buscar un reemplazo.

Será difícil que un gato se pueda adueñar de mi corazón.  Sé que se me pasará y con el tiempo lo recordaré como un ser que formó parte de mi vida y me dio mucho,  sobre todo,  en los días en los cuales parecía que todo había salido mal.

Este es mi legado para mi querido y recordado Missy. Mi querido y gran gato.

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