19 junio 2018

Esa crisis de los 40




Es llamada familiarmente la crisis de los 40, aunque el periodo comprende desde los 35 a los 45 años, dependiendo de las personas. Y según dicen los expertos, cuando llegamos a ella, es como si pensáramos que hemos recorrido la mitad del camino dejando atrás la juventud y entrando en la edad madura.

Aunque la verdadera realidad es, como iniciar una nueva etapa, que en la mayoría de los casos, no se está preparada. El reloj biológico no puede pararse, es algo inevitable. Miramos hacia atrás y nos gustaría vivir nuevamente muchas experiencias de nuestra juventud. Y somos temerarias ante lo que nos espera en esta nueva etapa de madurez.


Notamos que entramos en la etapa, porque somos conscientes de los cambios hormonales que piden paso, sobre todo cuando nos miramos en el espejo y no nos gusta lo que vemos. Tampoco nos damos cuenta en algunos casos, de nuestros cambios en el carácter, más bien son los que tenemos a nuestro alrededor quienes notan los cambios de humor y nos miran extrañados.

Son tiempos de cambios y sobre todo de considerar el punto donde nos encontramos. De replantearse muchas cosas, como el pensar si hemos conseguido nuestros objetivos. En la mayoría de los casos en así, con lo cual debemos de sentirnos satisfechas y encaminar esta nueva etapa, con optimismo. Tenemos experiencia, madurez y siempre hay que pensar que pueden llegar nuevos proyectos por realizar.

Estar cerca de los cuarenta o tenerlos, no significa que la vida haya terminado, todo lo contrario. Solo tienes que cambiar el chip y pensar que se cuenta con una gran ventaja. Ya se ha cumplido con muchas metas, tareas, obligaciones y expectativas de otros. Hoy es un buen momento para empezar a vivir para y por ti misma.

¿No te parece una buena opción para no pensar en la crisis de los 40?

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