15 abril 2014

Reinventarse en tiempo de crisis o esperar suene la flauta


La crisis (dicen) que termina sacando lo mejor de las personas. Llevamos unos años que no levantamos cabeza, el paro asola el país, la economía ha caído a límites insospechados pero las personas tienen que seguir comiendo, vistiendo y sobre todo viviendo. Y como tú no te saques las castañas del fuego, nadie lo hará por ti.

Seguramente que muchos tenemos casos cercanos de personas que han salido de su zona cómoda, de sus trabajos fijos, estables y bien remunerados. Hoy en día da igual seas abogado, periodista, ingeniero o limpiadora, la crisis no se mide por carreras ni titulaciones. Esta crisis es económica, con lo cual a quien le toca, le toca ponerse las pilas o mirar por la ventana hasta que el sol vuelva a salir o simplemente suene la flauta.



Si una persona tiene capacidad para reinventarse y agilizar su ingenio, tiene mucho ganado. La crisis agudiza los sentidos, pero hay que quererlos abrir y estar dispuestos, porque lo más cómodo es pasarse el día lamentándose de su desgracia. Claro que también dependen de las circunstancias personales y las prioridades. Si tienes hijos y una casa que mantener, te buscas la vida aunque sea debajo de las piedras, porque el impulso es proporcional a la necesidad.

El motor más poderoso para sacar el ingenio es abrir la mente a nuevas oportunidades. No importa que nunca lo hayas hecho, ni tampoco importa que siempre hayas tenido un trabajo cómodo, con una nómina a fin de mes. Las lamentaciones no nos dan de comer, ni nos traen un trabajo por pena ni nos paga las facturas. Vivimos en la era de las reinvenciones constantemente. Los cambios de giro, y no de la vida planificada y cuadriculada. Quien no entienda eso, está perdido.

Hay personas que necesitan de tener que pasar por una situación crítica, para que su ingenio, ese que ni tan siquiera sabia que tenía, saliera a luz. Casi siempre, al final, nos damos cuenta que tenemos cualidades inimaginables que seguramente nada tienen que ver con el trabajo que hemos realizado, o la carrera que hemos estudiado ¿importa? No. Lo que importa es dejar los prejuicios atrás, que los hay, y muchos.

Reinventarse, explorar nuevos campos es la clave. Tampoco es lanzarte a la piscina y te hagas ‘emprendedor’, esa palabra tan de moda que tantos 'gurús' nos venden por doquier. Simplemente explora otros campos inimaginables que están ahí. Quizás te lleves una grata sorpresa, y descubras que tu verdadero talento no tiene nada que ver con ese que llevas toda la vida ejerciendo, y trabajando de 8 a 6, como un autómata. El  mundo está  lleno de cualidades y de oportunidades por explorar..

La clave está en querer y en la inquietud personal, esa es la verdadera gasolina para navegar en la crisis y no morir esperando que otros te marquen el camino.

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