10 enero 2012

Conflictos con el ego



La definición del ego es el, yo o ego -del latín- y se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio, es pues el punto de referencia de todos los fenómenos físicos, psíquicos y sexuales.

Pero no me voy a ceñir a la definición del ego en esos términos. Puesto que incluso a mi misma me costó entenderlo en su momento hasta que no busqué la definición más profunda o espiritual que después de todo es lo que me interesa.




El ego es egoísta, egocéntrico y su definición depende de las personas. Si damos con personas competitivas, el ego es eso, una competición a ver quien escala más posiciones o llega más alto, por ejemplo en la escala social, lo podemos ver en el trabajo, o en la sociedad. Muchas veces me da la impresión que el ego es como una carrera sin final.


Por lo tanto digamos que en la persona es como si habitaran en el interior dos ‘yo’ o dos personajes que están a la lucha por conseguir el poder y dirigir el cotarro que casi siempre es el ego porque también es vanidoso y destructivo y a toda costa quiere dominar la imagen que tienen de el y por supuesto no defraudar.

Muchas veces se puede comparar el ego como esa vocecilla que te habla y te dice que tienes que ser competitivo, que no puedes dejarte pisar, que eres el mejor, que si tienes que fastidiar a tu compañero para ascender, que aquella persona te lo dice porque quiere hacerte mal, que aquí estamos para competir …. Se ofende cuando no gana, y grita y patalea como un niño cuando no es escuchado.

Hay infinidad de libros que hablan del ego, de cómo anularlo y de cómo dominarlo, ya que en definitiva es lo que creemos que somos para sentirnos bien, pero en el fondo, aunque sea algo que no podemos ver, sí está presente en cada acción. Mayormente las personas que tienen el ego por las nubes, son inseguras y necesitan de ‘esa máscara’ para poder triunfar, para hacerse oír, y sobre todo para sobrevivir.

La mejor manera de ser tú es dominar el ego, no dejar que dictamine tu vida y escuchar a tu verdadero yo, aquel que fuiste ocultando a lo largo de los años bajo creencias y hábitos porque piensas son las más seguras y en definitiva son las que dominas. Lo oculto, te da miedo y por eso vamos cómodos fingiendo que somos lo que no somos.

Si lo dominaras te sorprendería pensar que no tiene nada que ver con el ser que representas como si fuera una comedia. Ya que el ego es nuestro principal y peor enemigo puesto que anula nuestra verdadera personalidad aquella que a veces nos da miedo sacar a la luz.

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