29 agosto 2011

La crisis incrementa el mobbing laboral y hay que denunciarlo



Hace unos meses me vi directamente un caso muy cercano que se puede considerar como ‘mobbing laboral’, algo que nunca pensé podría verlo por mis propios ojos. Desde que estamos sumidos en una crisis laboral y económica, encontrar un trabajo hoy en día es como buscar una aguja en un pajar, pero cuando lo encuentras, puedes ver que las condiciones o los tratos son vejatorios y denunciables ante un abuso de poder y acoso moral que nadie hace nada por modificarlo.

Una madre con un hijo y el marido en el paro desde hace dos años, comenzó a trabajar en una oficina como administrativa hace unos meses, tras un montón de años ejerciendo eficazmente su trabajo en la administración de un colegio, con el tiempo y ante la reducción de plantilla se vio engrosando las listas del paro. Un caso similar a cientos de miles.

El paro no es una solución para una familia o una mujer que siempre ha estado trabajando, por lo tanto a lo largo de estos meses ha tenido distintos empleos eventuales. Mal pagada, trabajando más horas de las necesarias y si quieres bien como dice el dicho, 'esto son lentejas, si las comes bien o sino las dejas', pero nunca se debería consentir un mobbing laboral, te pueden pagar poco y tragas, no te queda otra, pero que te humillen e insulten y te hagan perder la razón con el acoso moral, no tiene precio y jamás pensó pudiera sufrirlo, ya que tienen tanto poder estas personas que son capaces de hacerte ver que tú eres la culpable y eres una ineficaz en tu trabajo.

Comenzó a trabajar en una oficina como administrativa como bien he dicho, una oficina ‘cutre’ que lo que importaba eran las ventas y las ventas, unas ventas que me abstengo de hacer comentarios en ese aspecto de cómo salen. Porque la crueldad es intolerable y la presión ante el cliente débil, es otro tema para hablar largo y tendido.
Ella era la chica para todo, cuentas, balances, prospecciones, quejas de los clientes, asuntos personales del jefe y hasta tenía que limpiar la oficina y a parte de eso tenía que sacar ventas telefónicas, todo ello por un mísero sueldo que ni estaba a la altura de su categoría, ni de las horas que ejercía, porque esa es otra, trabajaba 6 horas y cotizaba por ella 4 y el resto para el buche. Un  total fraude a la Segurida Social y Hacienda y comenzamos por ahí rompiendo reglas ‘legales’. Pero eso es otra historia o lo dejaré para otro momento.

Aún así, porque su marido está en el paro y su situación económica es precaria, asumió no cobrar lo que le correspondía porque sabía que si ella no lo aceptaba, vendría otra que si lo haría. Aguantó montes y morenas, dimes y diretes. Insultos, gritos, ordenes de todos el mundo que pasaba por la oficina y que se cree con el derecho de mandar, incluso la querida del jefe (sí como lo digo) la degradaba como mujer, la gritaba, insultaba y le hizo sentirse una verdadera mierda, hasta el punto de que hace poco más de una semana la situación se salía de madre. Fue humillada delante del resto del personal hasta conseguir que entrara en un ‘shock’ ante una situación, que si bien parece surrealista, es tan verdad como la vida misma.

Pretender que una mujer hecha y derecha una buena profesional con un largo historial laboral, que la hagan sentirse la mierda de la sociedad, la inútil de la oficina sólo por el mero hecho de un abuso de poder, de querer explorar hasta la saciedad a una persona, humillarla y hacerla pensar que ella es la ineficaz, sinceramente, la salud vale más que todo el dinero del mundo y la crisis y falta de trabajo, nos han llevado a estas situaciones. Siento verdadera vergüenza de ser española con casos así.

Situaciones de trabajar el doble de horas por unos míseros euros, abusando de la persona y amenazándola con ponerla en la ‘puta calle’, insultándola como si fuera un perro y apaleándola como si fuera un cucaracha y trabajando en un estado de miedo y angustia constante esperando la próxima patada o el siguiente grito.

No es justo, que de los pocos trabajos que salgan, haya jefes que abusen como los caciques y tiranos, y esto es a lo que tenemos, no es que no se quiera trabajar, como dicen por ahí los más ‘privilegiados’, es que esto es como una trata de esclavos, es como una esclavitud psicológica y debería comenzar a meter mano y pagar lo que se merece a un trabajador y denunciar el abuso y el mobbing laboral que se ha multiplicado por mil en los últimos años.

En cuanto al caso real que he contado, esta persona sufrió un ataque de angustia y shock nervioso que terminó en urgencias, la presión estalló en su cerebro,  no pudo más con su aguante y la ansiedad le paralizó totalmente, un cuadro médico, patético y provocado por un jefe y demás que no han tenido en cuenta que somos seres humanos y que la era del caciquismo y la tiranía se supone es un tema de historia, pero es real y existe en una sociedad evolucionada, dicen.

Finalmente le dieron la baja, obvio, pero fue despedida directamente por la empresa en el momento que llevó el parte médico, injusto. Pero esta persona va ha denunciar con todas sus letras todo lo que ha sufrido y, ha llegado a la conclusión que su vida vale más que el mísero dinero que cobraba por hacer ‘chica de todo’, ya que sólo le faltaba hablar en plata, calentarle la cama al jefe. Psicológicamente está anulada, se siente una mierda, la peor mujer del mundo y su matrimonio casi va al trate. Ese ha sido el resultado, le costará volver a tomar las riendas de su vida y lo más importante, volver a creer en ella como persona eficaz, y sólo porque unas personas se han permitido el lujo de joderle durante un mes y ella tenía que aguantar porque era el único sueldo que entraba en su casa.

¿Es posible que un abuso de poder pueda perjudicar tanto a una persona? ¿Dónde están los derechos como trabajadores? ¿Dónde están los que supuestamente tenían que representar al trabajador? Y peor aún ¿Dónde están los derechos humanos, la moralidad en un país como el nuestro que con estos casos nos podemos poner a la altura de los tercermundistas?

Este es un caso más, del miedo, el terror, el verse sin trabajo si no pasas por lo que te dicen, es lo que ha generado esta sociedad, y no es sólo los 5 millones de parados, son otros tantos de trabajadores e historias anónimas que si quieren llevarse un trozo de pan a la boca, están sufriendo algo similar a lo que he contado o por el contrario si quieren conservar su puesto de trabajo viven en las mismas condiciones tercermundistas.

Denunciable con todas las letras y yo insto a que se haga, se me revuelven las tripas saber de casos así, y aunque me puedo considerar una privilegiada laboralmente, jamás podré aceptar una situación como la que he contado y por ello lo denuncio.

Sinceramente, este país es un barco sin timón, no es culpa sólo del gobierno que existan jefes o empresarios que quieran sacar su rabia o su poder con personas que tan sólo hacen su trabajo incluso por encima de sus posibilidades, por un sueldo mísero con el miedo de escuchar ‘a la puta calle’ porque incluso el vocabulario ya es soez y chabacano escudandose en la 'crisis', los costes de la SSocial y no sé cuantas mandangas más que siempre se han pagado y ahora se quieren ir de rositas.

Hay un trasfondo que nadie cuenta. Miedo y más miedo ¿pero que coño está pasando?. Tanto movilizarnos por el fútbol y chorradas que disfrazan la verdadera realidad y mirando impasibles que cinco millones de parados sigan sin trabajo y los que lo tienen muchos de ellos lo hacen en condiciones lamentables y ‘acojonadas, y el abuso de los empresarios que no cotizan las horas que un trabajador ejercia al día.

Siempre he creído en la ley que dice: ‘lo que das, recibes’ y no hay más ley porque como esperemos que otra nos ampare, ya podemos emigrar a marte por lo menos que aquí, nos puede salir pelos en el pompis.

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